martes, 17 de julio de 2018

EL UNIVERSO O EL INFINITO

Por mucho tiempo creí en algo que no podía comprobar, la religión de mis padres, así que cuando conocí otra forma de ver la vida aun sin comprobar nada de lo que escuchaba, algo dentro de mí me decía que ese era el camino. Así durante largo tiempo creí, pero como quería contárselo a todo el mundo decidí investigar más para poder explicarlo clara y detalladamente, como siempre me ha gustado explicar todo. Así a mi vida llegó tanta información en desorden que incluso en este camino deseché alguna información que pensé estaba errada, sin embargo con el tiempo me di cuenta que era una pieza del rompecabezas que aún no sabía dónde encajaba pero que me sirvió más adelante.

Desde siempre me pregunté donde empezaba el universo, pero no ahondaba en el tema porque le tenía pánico al infinito (lea mi post anterior). No es casualidad que haya llegado a mis manos información sobre el origen del universo cuando  ya no le tenía miedo.

Tuve un sueño hace meses, estaba por llegar al borde del universo y cuando por fin vería que había me di cuenta que daba la vuelta y comenzaba todo otra vez por debajo.

Encontré las 7 leyes hermenéuticas tomadas el Kybalión: como es arriba es abajo, como es adentro es afuera. En un curso de PNL conocí más a fondo la física cuántica: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Aprendí a relajarme pintando mandalas (aunque en un principio no sabía si servía de algo, ahora sé que sí), gracias a esos dibujos descubrí que el objetivo siempre es llegar a nuestro centro. Incluso llegué a involucrarme con una empresa de mercadeo en red, con ello aprendí que las redes ayudarán a hacer que el mundo entero transforme la conciencia. Todo lo que llega a nuestra vida son herramientas que nos servirán después.

Lo más interesante que he comprendido hasta ahora es que el Universo es unidad y que para verse a sí mismo requiere desdoblarse, así se crea la dualidad que hoy vivimos. Necesitamos del positivo y del negativo para ser uno, para volver a nuestro centro.

Me la pasé tanto tiempo rechazando, por ejemplo, la religión, que no me di cuenta que mucha de la información que requería estaba allí mismo, pero me la habían explicado mal.

Me la pasé tanto tiempo rechazando a las personas opuestas a mi sin darme cuenta que ellas me mostraban lo que yo no aceptaba de mí.

Me la pasé tanto tiempo queriendo ser una persona distinta a la que era, cuando lo único que tenía que hacer era amarme como soy, el Universo estaba esperando que actuara como yo y como nadie más.

Y finalmente, cuando decimos que el mundo da vueltas, no estamos alejados de la realidad. El símbolo del universo es un toroide que pasa indefectiblemente por el lado derecho e izquierdo cruzando siempre el centro, una y otra vez, una y otra vez. El objetivo es siempre tener confianza en que regresaremos al centro así estemos en el lado más alejado del negativo o del positivo, por eso está bien estar triste a veces, no rechacemos esa emoción, simplemente abracemos nuestra tristeza porque pasará, el Universo quiere que lo experimentes para unificarla con la felicidad y así encontrar el justo  medio. 

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