Cuando aprendí a leer a los 5
años quería leerlo todo, me sentí poderosa.
Cuando logré armar una coreografía
utilizando solo mi instinto y lograr que mis compañeras me siguieran, me sentí
guía.
Cuando estuve lista para ser
catequista y dirigir a un grupo de niños cantando y bailando me, sentí líder.
Cuando fui catequista de
adolescentes y estos me buscaban para pedir consejo, me sentí protectora.
Cuando estudiaba todo un curso
para un examen final y luego se lo
explicaba a mis compañeros haciéndolo lo más sencillo posible, me sentía
maestra.
A lo largo de mi vida he vivido
situaciones que me recordaban para que vine a este mundo.
-¿Qué quieres ser de grande?-me
decían.
-Profesora, pero no de colegio…no
sé de que, pero me gusta enseñar.
Así como me gustaba enseñar, me
encantaba leer, investigar, resumir, ordenar para luego transmitir. Entonces
todo empezó con un primer paso, con el hecho que mi padre me enseñara a leer a
tan temprana edad, cuando se suponía que debía estar dibujando y garabateando
yo estaba leyendo la sección política de un periódico.
Es así como ese primer paso fue
el inicio de todo.
Así mismo, por el año 2005,
conocí a quien me mostraría todo este maravilloso mundo del autoconocimiento y
me haría comprender porque me estaba preparando desde pequeña para este
momento. Ella ahora es mi mejor amiga, aunque en otra vida debimos hacer sido
compañeros, esposos, no sé, lo que es seguro es que nuestras almas se conocen desde antes.
Ella me entregó el hilo de la
madeja que yo tuve que desenredar y eso me ha tomado 13 años, 13 años en que no entendía muy bien de que se
trataba todo esto. Recién en el último año, tomando conciencia, estudiando día
a día y asistiendo a espacios de transformación es que pude comprender que esto
era lo que quería enseñar, esto era lo que tanto había deseado conocer para
explicárselo a quien quiera escuchar.
Ahora entiendo la frase: “Haz lo
que te apasiona y nunca sentirás que estás trabajando”. Cuando haces lo que
amas el tiempo vuela, quieres más horas, tu energía vibratoria aumenta y eso
hace felices a los tuyos. Siento que el día que me vaya de este plano podré
decir que descubrí para que vine y lo hice.
No esperemos casarnos, adelgazar,
terminar de estudiar, jubilarte o lo que sea para empezar a ser felices, lo
podemos ser desde ahora, es cuestión de decisión así no sepas bien que es lo
que quieres, si decides encontrarlo, él te encontrará a ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario