He leído en varios grupos de
debate que muchas personas tienen ataques de pánico y me duele que no
encuentren como solucionar esa sensación que yo sentí por años.
Recuerdo que me empezó a los 5
años mientras estaba sentada en el mostrador del negocio de mis padres. Estaba
mirando fijamente un punto y de repente me vino ese pensamiento. Pensé en el
infinito ¿Qué pasaría cuando este mundo se acabe? ¿Volvería a comenzar otro? ¿Y
así hasta cuándo?
No obtener la respuesta me hizo tener
una sensación de vacío en el pecho y sentía que caía, que caía.
Ese solo fue el comienzo. Esporádicamente
me venía ese pensamiento y lo que hacía era hiperventilarme y pensar en cosas
comunes como los exámenes, las fiestas, pagar los servicios, etc.
Me podía dar en cualquier lugar y
cuando era en público solo pataleaba y respiraba agitadamente.
Si estaba en casa, gritaba en la
almohada o tiraba un puñete a la pared. El dolor me hacía olvidar la sensación
de vacío. No se lo decía a nadie. No sabía cómo explicarlo y si lo hacía no me
entenderían.
Cuando me casé se lo conté a mi
esposo. Tenía que explicarle porque le tiraba la almohada o le podía dar un puñete
en el brazo.
Siendo adulta se lo conté a otros
y la respuesta fue: “Piensa en otra cosa”
Si claro, eso es lo que había
hecho toda mi vida, lo que quería era no tener esos pensamientos pero llegaban,
me invadían y solo me quedaba esperar que se fueran.
Cabe resaltar que los ataques
llegaban cuando no tenía la mente ocupada, como cuando:
Estaba en el bus, estaba en una
sala de espera, veía algún programa de TV y perdía el interés o cuando quería
reflexionar sobre algo y mi mente volaba.
¿Cómo dejé de tener los ataques?
Fue un proceso de años pero yo no
era consciente que los estaba curando, es más, no supe hasta que dejé de
tenerlos que lo que tenía eran ataques de pánico.
Comenzó a llegar a mí información
sobre autoconocimiento, despertar de conciencia, numerología, dimensiones,
ecología, etc. Tanta información en desorden que no pensaba que tuvieran
relación. Mi curiosidad aumentó tanto que desde el 2014 empecé y hasta hoy paso
el día investigando, leyendo, escuchando, experimentando, asistiendo a cursos,
etc.
La cosa cambió drásticamente porque
desde el 2017 ya no tengo ataques y eso ocurrió porque mi perspectiva de la
vida fue cambiando de a poco. Todo lo que pensaba que era cierto, ya no lo veía
así. Perdí el miedo a muchas cosas, entre ellas al infinito, a la vida y todo
porque me encontré, el infinito estaba dentro de mí, me tenía miedo a mí misma,
ya no más.

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