viernes, 1 de diciembre de 2017

El hubiera ya murió

Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos, eso implica que cualquier candidato a enamorado, novio o esposo jamás será el adecuado a no ser que cumpla desde el principio con los requisitos tan trillados como guapo, alto y con dinero.

Esto le ha pasado a muchas madres que conozco y obviamente he presenciado la decepción que han sufrido. Alguna vez escuché decir a Pilar Sordo que vivimos esperando lo perfecto, pero como no sabemos cómo es lo perfecto siempre vivimos inconformes.

Durante años escuché decir a mi familia que en vez de casarme con mi esposo me hubiera casado con otro, que en vez de haber salido embarazada hubiera hecho otra cosa y bla, bla, bla.

Por mucho tiempo creí que mi familia tenía razón y vivía apesadumbrada, inconforme conmigo misma por no haber hecho lo que mi familia esperaba. No hay peor forma de cortarle las alas a una persona, hacerla sentir chiquita y falta de confianza en sí misma que tener una familia que te susurra todo el tiempo que debiste hacer las cosas de diferente manera.
Suena fuerte lo que voy a decir (últimamente digo cosas fuertes) pero la familia es la mayor carga emocional que tenemos.

Hoy, sabiendo que todo lo que atraemos a nuestra vida es porque están en nuestra misma vibración, entiendo que todo es perfecto y que todo me sirve de espejo para decirme que debo mejorar.  
Toda mi vida ha sido perfecta, todo pasó como tenía que pasar, evolucioné en mi camino con cada una de las cosas que me pasaron, con los buenos tiempos y con los no tanto.

Las personas con  las que me topé estaban en mi misma vibración y coincidimos, si sentí que me “habían hecho algo malo”, en realidad se lo habrían hecho a cualquiera pero yo estaba cerca y en la misma baja vibración. Esta es la explicación por la que no debemos tomarnos nada personal.

Hoy fui a la playa y mientras contemplaba el mar en una meditación profunda y silenciosa mi vista se posó en mi esposo y mi hijo pequeño. El ver como jugaban en la arena, luego en el mar, el ver como mi hijo es feliz y no teme meterse hasta el fondo del mar porque está con su papá me confirma que mi esposo es quien elegí desde antes de nacer, él me complementaría para que logre mi propósito de vida. Hemos estado en la misma vibración a lo largo de los años.

Así que  todo lo que me pasó fue perfecto, todo lo que me está pasando es perfecto.
Quitemos de nuestras frases el “hubiera”: “Si hubiera hecho eso o aquello” “Si farfán hubiera metido ese primer gol” “Si hubiera tomado otra decisión” “Si hubiera ganado Keiko”. El hubiera ya murió.


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