Las madres siempre quieren lo
mejor para sus hijos, eso implica que cualquier candidato a enamorado, novio o
esposo jamás será el adecuado a no ser que cumpla desde el principio con los
requisitos tan trillados como guapo, alto y con dinero.
Esto le ha pasado a muchas madres
que conozco y obviamente he presenciado la decepción que han sufrido. Alguna
vez escuché decir a Pilar Sordo que vivimos esperando lo perfecto, pero como no
sabemos cómo es lo perfecto siempre vivimos inconformes.
Durante años escuché decir a mi
familia que en vez de casarme con mi esposo me hubiera casado con otro, que en
vez de haber salido embarazada hubiera hecho otra cosa y bla, bla, bla.
Por mucho tiempo creí que mi
familia tenía razón y vivía apesadumbrada, inconforme conmigo misma por no
haber hecho lo que mi familia esperaba. No hay peor forma de cortarle las alas
a una persona, hacerla sentir chiquita y falta de confianza en sí misma que
tener una familia que te susurra todo el tiempo que debiste hacer las cosas de
diferente manera.
Suena fuerte lo que voy a decir
(últimamente digo cosas fuertes) pero la familia es la mayor carga emocional
que tenemos.
Hoy, sabiendo que todo lo que
atraemos a nuestra vida es porque están en nuestra misma vibración, entiendo
que todo es perfecto y que todo me sirve de espejo para decirme que debo
mejorar.
Toda mi vida ha sido perfecta,
todo pasó como tenía que pasar, evolucioné en mi camino con cada una de las
cosas que me pasaron, con los buenos tiempos y con los no tanto.
Las personas con las que me topé estaban en mi misma vibración
y coincidimos, si sentí que me “habían hecho algo malo”, en realidad se lo
habrían hecho a cualquiera pero yo estaba cerca y en la misma baja vibración.
Esta es la explicación por la que no debemos tomarnos nada personal.
Hoy fui a la playa y mientras
contemplaba el mar en una meditación profunda y silenciosa mi vista se posó en
mi esposo y mi hijo pequeño. El ver como jugaban en la arena, luego en el mar,
el ver como mi hijo es feliz y no teme meterse hasta el fondo del mar porque
está con su papá me confirma que mi esposo es quien elegí desde antes de nacer,
él me complementaría para que logre mi propósito de vida. Hemos estado en la
misma vibración a lo largo de los años.
Así que todo lo que me pasó fue perfecto, todo lo que
me está pasando es perfecto.
Quitemos de
nuestras frases el “hubiera”: “Si hubiera hecho eso o aquello” “Si farfán
hubiera metido ese primer gol” “Si hubiera tomado otra decisión” “Si hubiera
ganado Keiko”. El hubiera ya murió.
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