A principios de año mi esposo y
yo abrimos una joyería. Él es joyero con experiencia y yo tenía los contactos.
Al principio la familia y los amigos te apoyan, te visitan por la novedad. Nos
fue muy bien en los primeros meses.
Habiendo cumplido 6 meses las
cosas empezaron a ponerse color de hormiga. Mi esposo se encargaba de los
gastos del día y no teníamos otra fuente de ingresos fuera de mi sueldo que era
para pagar los gastos grandes del hogar.
Todo comenzó a escasear en mi
casa y llegó el momento de poner
prioridades. O viajábamos en Metropolitano o en bus, o compramos materiales
para el colegio de mi hijo mayor o la leche de mi hijo menor, hasta ese punto
llegamos.
Cuando toda parecía derrumbarse,
me cesan del trabajo donde estaba y contrariamente a sentirme devastada, mis
ojos se llenaron de lágrimas de alegría porque eso era lo que estaba deseando,
dinero para repotenciar y empezar con inteligencia emocional y financiera.
¿Por qué inteligencia emocional?
Porque uno debe estar preparado para enfrentar estas situaciones desde el
ámbito emocional. Mi esposo y yo no lo estábamos.
Decidí invertir en lo que más
dinero me daría, mi mente. Hay una frase que escuché a algún emprendedor: “Invierte
en tu mente y luego tu mente llenará tus
bolsillos” nada más cierto.
El temor a la pérdida de dinero,
al rechazo o a que te digan que “no” la tienen la mayoría de personas (esto es
una generalidad pero tengo que decirla para explicar mi punto) y está grabado
en nuestro inconsciente, por ello nos paralizamos cuando decidimos emprender.
Ante esto, decidí reprogramar mi
mente. No es que se me ocurrió de la noche a la mañana. Yo ya venía
investigando del tema en videos de grandes emprendedores como Robert Kiyosaky,
Tony Robbins, Bill Farley pero los cursos que te preparaban en Programación
Neurolingüística eran caros para mí en ese momento.
Me inscribí en varios cursos, no
solo en el de PNL, porque sentía que mis miedos eran tan grandes que mi trabajo
interno tenía que ser poderoso.
Cuando empiezo a asistir al curso
de PNL, bastaron 2 días de intensa actividad para mi mente para que las cosas
empezaran a suceder. Todo lo que genera tu mente es producto de tu estado de
conciencia, si cambias este estado generaras nuevas cosas.
Créanme que antes de asistir al
curso me decía internamente, “si me ofrecen trabajo en otra empresa, aceptaré y
haré las 2 cosas a la vez” pero me lo decía por el miedo a no poder subsistir.
Cuando terminó mi primera semana de
entrenamiento mi mente había cambiado. Entendí perfectamente una frase que
había leído hace tiempo: “El que no sabe para dónde va, no llega a ningún lado”
Nunca en mi vida había tenido tan claras mis ideas, era como una luz blanca y
limpia que iluminaba mi mente. Ya sé lo que quiero: Voy a ser coach ontológica,
voy a ayudar a personas a encontrar su propósito de vida. Con esta aceptación
de mi misma las cosas empezaron a suceder. Los ingresos en mi negocio empezaron
a llegar, se presentó la oportunidad de comprar un auto para generar ingresos
para la familia a un precio perfecto, se me presentaron personas que me
ofrecían dar conferencias sobre el tema de espiritualidad, buena salud y demás.
Las ideas para mi negocio
empezaron a brotar a borbotones y la gente empezó a llegar a mi local.
Otra frase que recuerdo de mis
días en que escuchaba audiolibros todo el día mientras estaba en la oficina es:
“No te etiquetes siendo una sola cosa en tu vida, puedes ser lo que quieras a
la misma vez” Interioricé esta frase y hoy encuentro por donde voy nuevas
oportunidades y si resuenan conmigo son bienvenidas. No solo me dedico a la
joyería, mi esposo es un excelente aliado, ahora veo negocios por otro lado y
siempre que se alineen con mi forma de pensar pondré mi intención en ellas,
porque depende solo de mí que mis negocios funcionen, incluso en crisis,
incluso cuando todos digan que no, solo basta que yo me la crea porque el poder
está en mi.

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