viernes, 1 de diciembre de 2017

El poder está en mi

A principios de año mi esposo y yo abrimos una joyería. Él es joyero con experiencia y yo tenía los contactos. Al principio la familia y los amigos te apoyan, te visitan por la novedad. Nos fue muy bien en los primeros meses.

Habiendo cumplido 6 meses las cosas empezaron a ponerse color de hormiga. Mi esposo se encargaba de los gastos del día y no teníamos otra fuente de ingresos fuera de mi sueldo que era para pagar los gastos grandes del hogar.

Todo comenzó a escasear en mi casa y llegó el  momento de poner prioridades. O viajábamos en Metropolitano o en bus, o compramos materiales para el colegio de mi hijo mayor o la leche de mi hijo menor, hasta ese punto llegamos.

Cuando toda parecía derrumbarse, me cesan del trabajo donde estaba y contrariamente a sentirme devastada, mis ojos se llenaron de lágrimas de alegría porque eso era lo que estaba deseando, dinero para repotenciar y empezar con inteligencia emocional y financiera.

¿Por qué inteligencia emocional? Porque uno debe estar preparado para enfrentar estas situaciones desde el ámbito emocional. Mi esposo y yo no lo estábamos.

Decidí invertir en lo que más dinero me daría, mi mente. Hay una frase que escuché a algún emprendedor: “Invierte en tu mente y luego tu mente  llenará tus bolsillos” nada más cierto.
El temor a la pérdida de dinero, al rechazo o a que te digan que “no” la tienen la mayoría de personas (esto es una generalidad pero tengo que decirla para explicar mi punto) y está grabado en nuestro inconsciente, por ello nos paralizamos cuando decidimos emprender.

Ante esto, decidí reprogramar mi mente. No es que se me ocurrió de la noche a la mañana. Yo ya venía investigando del tema en videos de grandes emprendedores como Robert Kiyosaky, Tony Robbins, Bill Farley pero los cursos que te preparaban en Programación Neurolingüística eran caros para mí en ese momento.

Me inscribí en varios cursos, no solo en el de PNL, porque sentía que mis miedos eran tan grandes que mi trabajo interno tenía que ser poderoso.
Cuando empiezo a asistir al curso de PNL, bastaron 2 días de intensa actividad para mi mente para que las cosas empezaran a suceder. Todo lo que genera tu mente es producto de tu estado de conciencia, si cambias este estado generaras nuevas cosas.

Créanme que antes de asistir al curso me decía internamente, “si me ofrecen trabajo en otra empresa, aceptaré y haré las 2 cosas a la vez” pero me lo decía por el miedo a no poder subsistir.

Cuando terminó mi primera semana de entrenamiento mi mente había cambiado. Entendí perfectamente una frase que había leído hace tiempo: “El que no sabe para dónde va, no llega a ningún lado” Nunca en mi vida había tenido tan claras mis ideas, era como una luz blanca y limpia que iluminaba mi mente. Ya sé lo que quiero: Voy a ser coach ontológica, voy a ayudar a personas a encontrar su propósito de vida. Con esta aceptación de mi misma las cosas empezaron a suceder. Los ingresos en mi negocio empezaron a llegar, se presentó la oportunidad de comprar un auto para generar ingresos para la familia a un precio perfecto, se me presentaron personas que me ofrecían dar conferencias sobre el tema de espiritualidad, buena salud y demás.

Las ideas para mi negocio empezaron a brotar a borbotones y la gente empezó a llegar a mi local.
Otra frase que recuerdo de mis días en que escuchaba audiolibros todo el día mientras estaba en la oficina es: “No te etiquetes siendo una sola cosa en tu vida, puedes ser lo que quieras a la misma vez” Interioricé esta frase y hoy encuentro por donde voy nuevas oportunidades y si resuenan conmigo son bienvenidas. No solo me dedico a la joyería, mi esposo es un excelente aliado, ahora veo negocios por otro lado y siempre que se alineen con mi forma de pensar pondré mi intención en ellas, porque depende solo de mí que mis negocios funcionen, incluso en crisis, incluso cuando todos digan que no, solo basta que yo me la crea porque el poder está en mi.





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