Si tenemos un niño en casa, menor
de 6 años, tenemos al mejor maestro para ser feliz. ¿Cómo así? me dirán. Yo sé
que en muchas familias la voz de los niños no importa, es más, creen que los
adultos siempre tienen la razón, pero vamos…no siempre tenemos la razón.
Ya lo dijo Jesús (léase que no
tengo religión, me apasiona la espiritualidad): “Solo entrarán al reino de los cielos los que sean como niños”
¿Y qué es ser niños? Observemos a
nuestros hijos o sobrinos menores de 6 años. Son felices por un día soleado, se emocionan por ir al
parque de la vuelta, saltan de alegría cuando consiguen que papi o mami les
compre lo que pidieron del mostrador, te besan o dicen que te quieren en
cualquier momento sin que haya motivo.
Ahora imaginémonos siendo niños.
“¿Voy a salir contento de mi casa porque salió el sol? Pero si ni
siquiera lo voy a disfrutar, estaré encerrado en la oficina de 09: a 06:00”
“¿Por qué me voy a emocionar yendo al parque? Hasta me pueden robar.”
“¿Voy a saltar de alegría por comprarme algo que me merezco, por algo
trabajo no?”
“Si beso a alguien sin motivo aparente pensará que quiero algo de ella.”
Ahora pensemos en la loca idea
que existen múltiples posibilidades para cada una de las situaciones descritas.
Que tal si dejas abierta la
posibilidad que cuando llegues a la oficina se haya cortado el fluido eléctrico
y te regresen a casa o que te envíen a una reunión con gente agradable en un
restaurante de la costa verde. ¿Por qué no podría pasar eso?
O si besas a alguien sin motivo,
esa persona te dijera que estaba pasando un mal momento y con tu beso le has
devuelto la esperanza, que siente que es importante para alguien. Le cambias la
vida a esa persona, tendrás un amigo, un aliado de por vida.
Los niños viven en incertidumbre,
no saben lo que pasará por lo tanto viven entusiastas esperando. No se llenan
de miedo contándose a sí mismos: “ya se lo que pasará, para que me molesto.”
Esa incertidumbre es la que nos
debemos copiar de los niños. “Melit estás
loca, yo necesito tener certeza de todo lo que me pasa o haré”
Yo también necesitaba certeza y ¿cuál
era la única certeza que tenía? Pues la que había vivido, es decir no me daba
la oportunidad de experimentar cosas nuevas porque no tenía certeza de ellas
entonces estaba condenada a seguir viviendo como hasta ese momento.
Nuestro ego no nos permite ver
más allá, te mantiene en tu zona de confort así estés harto de hacer lo que
haces. “Pero yo no estoy harto”
Pregunto: ¿te fastidia el tráfico
que encuentras mientras te diriges a la chamba?, ¿te fastidian los lunes? ¿te
alegras solo los viernes porque es fin de semana y tu cuerpo lo sabe? Te
comento amigo, amiga, hermano, hermana, que estás harto de lo que haces. Cuando
uno es feliz lo que ocurra a tu alrededor no impacta tu estado de ánimo.
Vivir en incertidumbre es una
posibilidad, no me creas si no te resuena, pero si te resuena únete, cada vez
somos más, el universo abre caminos cuando dejas que entren nuevas ideas y
nuevas emociones.
Para terminar quiero explicar
¿Qué es el reino de los cielos?
Cielo=paraíso=felicidad=paz=tu
interior
El cielo está en ti.
Viví muchos años pensando que
existía un cielo arriba y un infierno abajo. Que llegaría Jesús y nos salvaría.
Hoy sé que cualquier cambio en mi vida lo tengo que generar yo, no llegará el cambio
de era si nosotros no cambiamos. Está en nuestras manos. Gracias a Dios conozco
más gente en esta misma onda, es la energía que atrae.

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