viernes, 29 de diciembre de 2017

Navidad

Durante muchos años he añorado las navidades  que vivía con mis papás. Extrañaba el ambiente familiar al cual sentía que pertenecía, todas las luces amarillas prendidas, recoger el pavo horneado a las 23:00 hrs, cenar entregando el primer plato a mi papá (así siempre ha sido) y a las 00:00 saludarnos con entusiasmo, prender las chispitas mariposas y ver a mi papá reventar cohetecillos.

El árbol siempre atestado de regalos y todos para mí. En mi adolescencia todos los regalos eran para mi sobrino Luis pero igual los sentía míos porque éramos cómplices.

Cuando tuve mi propia familia siempre quise recrear la misma escena pero no podía igualarla. Durante todo Diciembre vivía el ambiente navideño, arreglaba la casa, cantaba villancicos, compraba regalos, preparaba la cena pero cuando llegaba el 24 de diciembre nada era como esperaba. Siempre faltaba algo, no sabía que.

Me prometía que para la próxima navidad haría que funcione. Compraba más regalos, colocaba más arreglos, invitaba a más personas pero todo seguía igual. Era frustrante no llegar al culmen de la navidad.

Hasta que por fin decidí no buscar más la navidad. Recuerdo que me sinceré con una amiga a quien no le gustaba la navidad y yo me la pasaba todos los años animándola: “Tú me ves todos los años estar feliz desde el 1 de diciembre, participar de todos los eventos navideños pero cuando llega el 24 no soy feliz. Lo hago todo esperando sentir lo mismo que sentía en las navidades  con mi papá, pero no logro sentirlo, creo que lo que estoy buscado es sentirme parte de una familia, sentirme parte de algo”

Eso fue en el 2016 y hoy que estamos cerca de la navidad del 2017 soy consciente que estaba buscando la felicidad fuera de mí y por eso nunca la hallaba y que no valoraba a mi familia nuclear.
Este año armé el árbol de navidad sintiendo alegría por cada bola, cada estrella, cada lucecita, disfrutando el momento, tan diferente a otros años que lo armaba rápido porque pensaba que lo que importaba era el árbol terminado y nuevamente no lo gozaba.

Cuando llegue el 24 y falten 5 pa’ las 12 voy a cerrar los ojos y respirar el amor que siempre estuvo allí, que hoy desborda, disfrutaré el momento presente porque es lo único que existe, la navidad por fin regresó a mí. 

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