Recuerdo que tiempo atrás me
costaba asistir a lugares nuevos, conocer nuevas personas, me enfermaba el
hecho de tener que hablarles. El miedo radicaba en no querer ser rechazada,
juzgada, mirada. Esto lo he identificado ahora, antes pensaba que era porque
así era yo pues, no había nada más que hacer.
Con el tiempo mejoré eso pero lo
hacía de manera forzada. Me podían ver hablando en público, sonriendo a gente
nueva pero siempre con el miedo adentro y al acabar decir un ¡uf!
Alguna vez les dije a mis
compañeros de trabajo que tenía pánico escénico. Todos me quedaron mirando
extrañados pues yo, la que daba capacitaciones, la que fungía de maestro de
ceremonias y la chacotera del área no podía tener pánico escénico. Les expliqué
que el que me vieran hacerlo no significaba que no tuviera miedo, solo que lo
enfrentaba, por eso terminaba sudando, por el esfuerzo.
Hoy gracias al trabajo que he
hecho en mi persona puedo decir que el miedo cada vez se esfuma más. No les voy
a decir que se extinguió porque día a día caigo en cuenta que me dan miedo
cosas que ni me acordaba y allí empieza el trabajo interno.
Esta semana tuve la oportunidad
de conocer gente nueva y resultó una experiencia maravillosa. Mujeres que
tenían los mismos miedos, diferentes formas de ver la vida pero que se
asemejaban a las que yo he tenido a lo largo de mi vida.
También me reúno o llamo a amigos
y familia que no veo desde hace tiempo y todo esto me ayuda muchísimo. Con cada
uno enfrento pensamientos que tenía del pasado y los cambio con amor. La vi da
es maravillosa porque me permite cambiar todos los paradigmas que tenía de cada
una de esas personas, se me cae el personaje que tenía de ellos.
Hacer cosas nuevas también ha
sido un desafío para mí pero gracias a que primero trabajé la confianza en mí
misma todo ha sido más fácil.
Antes no me imaginaba hacer lo
que ahora hago, pero hay una frase que siempre leía y por miedo no le quería
encontrar sentido: “Si sigues haciendo más de lo mismo, obtendrás los mismos
resultados”
No me veía haciendo algo
diferente a lo que había hecho durante casi 20 años, me paralizaba de miedo y
me sentía mal del estómago. Todo es biológico.
Actualmente para mi cada día es
una aventura, ando de un lado para otro, distrito en distrito, conozco gente
nueva y se me presentan oportunidades que jamás pensé.
Y justo antes de acabar de
escribir este post recibo la llamada de una amiga que no veía hace años y
dentro de la conversación me dice: “la
vida de un independiente es difícil al principio pero después todo fluye” y
eso lo sé ahora, caminando el camino pero con la confianza de mi lado, sin ella
estaría extrañando mi vida pasada, y no es así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario