Todo lo que pasa a mi alrededor ha
dejado de pasar desapercibido, hasta la conversación de dos personas
desconocidas me dice algo de mi interior. Es así como hace días observé que la
puerta del lado donde voy de copiloto en el auto de mi esposo tenía averiado el
seguro y la ventana. El resto de puertas y ventanas operan en automático al
solo toque de un botón, pero mi lado no.
Rápidamente me pregunté para que
sucede esto y la respuesta que llegó a mí me resultó fabulosa: “Ya no estás
actuando en automático querida mía” Tiene mucho sentido pues recordé una por
una las cosas que ya no hago como antes.
Antes reaccionaba impulsivamente,
yo sabía que ante una acción yo tendría previsiblemente una reacción, sin pensar
haría o diría lo que siempre hacía o decía. Hoy en día observo lo que pasa,
observo mi reacción y me pregunto: estas siendo tú o es tu personaje el que
está actuando. Incluso el hacer esto no hace que me rechace, acepto mi reacción
de susto o de angustia pero ya no la dejo invadirme, la observo, la acepto y se
apacigua.
Esto me recordó a la película Matrix
Revoluciones, cuando Neo deja de luchar contra Smith, a quien identifico como
los pensamientos negativos recurrentes, se acaba la razón de vivir del agente y
por ello desaparece. Nosotros alimentamos nuestras creencias limitantes cuando
luchamos contra ellas y estas son excelentes peleadoras, viven para pelear, el
día que dejes de combatirlas se transformarán. Puede sonar raro, a mí me ha
tomado tiempo entenderlo y sigo aprendiendo y seguiré haciéndolo hasta que deje
este hermoso mundo que tiene sus propias reglas y para disfrutar la estadía hay
que saberlas y jugar con ellas sin creer que esto no es más que un juego, que
aún algunos se toman en serio.

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