“Has lo que te apasiona” era una
frase que escuchaba decir desde hace años pero no encontraba que era “eso”. Lo conversaba con
mis amigas del trabajo y ninguna decía que lo que le apasionara era lo que
estaban haciendo, entonces creíamos que esa frase no estaba hecha para
nosotras.
Era triste haber venido a este
mundo sin alguna pasión, ¿pasaríamos esta vida sin ton ni son? Que desperdicio.
Toda la vida había sufrido de
ataques de pánico y hoy sé que era mi Ser Interior diciéndome que había más de
lo que estaba viviendo, que reaccione, pero yo no entendía o no quería
entender. El miedo paraliza, ¿alguna vez has sentido tanto miedo que no atinas
a hacer nada? A mí me pasó.
Hasta que la vida se dio cuenta
que no lo haría sola, me dio un empujón para que mirara hacia otro lado. No
descubrí lo que me apasionaba de inmediato, todo pasa de a pocos, día con día,
suceso con suceso. La diferencia era que estaba convencida que quería encontrar
ese algo, ahora le estaba poniendo más intención a ese deseo.
Siempre me había gustado leer y decía
¿me voy a pasar leyendo en mis ratos libres? Eso no me hace feliz, me haría feliz
si leyera todo el día pero…eso no iba a pasar. No había caído en cuenta que por
el hecho de leer había adquirido la facilidad de palabra, hablada y escrita.
Había escrito novelas en mi adolescencia, escribía cartas y emotivos mensajes a
mis familiares y amigos en sus cumpleaños.
Había estado escuchando por
largos meses videos de autoayuda, despertar de conciencia, de emprendimiento,
etc. Escuchaba los videos porque lo hacía mientras trabajaba en la oficina (eso
fue lo más productivo que hice en mi vida) y necesitaba compartirlo, contarlo,
gritarlo. Enseñando se aprende mucho más. Así que decidí escribirlo y
compartirlo. Sabía que existían Blogs de todo tipo, así que me puse a
investigar en las noches. Lo hice. Comencé a escribir, escribir sin parar,
tenía mucho que decir. Encontré decenas de Blog de Despertar de Conciencia pero
algo que he aprendido es que nadie puede decir las cosas como lo haces tú, eres
único y alguien se identificará contigo, alguien está esperando que TÚ lo
hagas.
Por años hice cosas para
satisfacer a los demás, dejando de lado lo que yo quería para mí.
A veces me ha ganado la pereza
pero reacciono cuando me empieza a doler algo, el cuerpo habla y los mareos que
he tenido siempre me han dicho que no estoy enfocada, que vuelva al camino.
Solo cuando hacemos lo que amamos
podemos mantener la sonrisa durante todo el día, pase lo que pase, haya tráfico
o no, haga frío o calor, salga algo como queremos o no, no importa el suceso,
la felicidad es tu forma de vivir no una meta que alcanzar.
El día que me muera no quiero
decir que cumplí con lo que tenía que hacer, sino que hice lo que quería hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario