Esta es una carta que escribí a
mi padre, con el que me acabo de encontrar,
no necesité de programas de reencuentro como Vale la Pena Soñar, Tengo
Algo que Decirte o de Fábrica de Sueños, lo hice solita y él me ayudó.
Cuando las cosas están por
suceder, suceden así no queramos, por miedo, por dolor o por lo que sea.
Papá:
Nunca imaginé la felicidad tan
grande que sentiría al encontrarte, es más, la felicidad ya la sentía desde que
empecé la búsqueda.
Nunca pensé buscarte, creía no
necesitarlo, mi interior me gritaba con fuerza pero yo no quería escuchar.
Tapaba esa voz diciéndome “tuve un padre y lo quise mucho”. Créeme que amor
tuve bastante, puedes estar tranquilo.
Creo firmemente que nosotros
creamos nuestra realidad, por lo tanto aquí no hubo víctimas ni victimarios,
por ello agradezco a cada una de las partes que conformaron nuestra historia y
que permitieron que hoy en día podamos disfrutarnos. Esta relación que tenemos
se da en este tiempo porque quisimos que así fuese, porque es en este tiempo
que la necesitábamos.
Conocer tu historia me ha
completado, es raro, porque no creía estar incompleta y si lo pensaba no creía
que fuera por ti. Saber de tu amor por mí, descubrir este amor que siento por
ti, que no sabía que tenía, es una de las cosas por las que puedo descansar.
Dicen que las mujeres buscamos
inconscientemente hombres iguales a nuestros padres, es increíble que sin
haberte visto antes (eso creía yo) buscara tus características en un compañero,
me sirve de mucho comprenderlo. Tu forma
de caminar, tu sonrisa amable y tu abrazo sincero son cosas que me llenan de
gozo.
Gracias por la vida, gracias por
tu calor, gracias por tu sonrisa, gracias por responder, gracias por haberte
arriesgado, eres un valiente, como yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario