Luego del partido de la selección
de mi país Perú he leído en varios lados que el resultado ha sido Injusto
porque perdimos 1-0 jugando bien y con muchas oportunidades de gol.
En realidad pienso que nada de lo
que pasa en la vida es injusto. Todo pasa para algo más grande que no sabemos
que es en primera instancia pero cuando pasa el tiempo entendemos. Si la vida
sabe más que nosotros, no deberíamos pensar que lo que pasa no debe pasar. Sé
que en principio es difícil entender este punto de vista, pero la vida nos ha
demostrado que sabe, cuando miramos hacia atrás vemos que siempre hemos salido
librados de todo lo que nos pasó, la vida no nos dejó a nuestra suerte, porque
hoy seguimos aquí, con experiencia ganada.
El ser humano cree que puede controlar
todo y se agota en el intento y cuando
no lo logra (que es siempre) se queja y culpa a los demás de su frustración.
Nuestro ser interior nos debe mirar con ternura diciendo: Ay mi niño, tan solo date
cuenta que la respuesta está dentro de ti, solo has lo que siempre haces, ama y
déjame el resto a mí, pero no, el ser humano quiere controlar, cree que sabe más
que la vida y le dice a la vida como debe ser su vida. Qué loco, ¿no?
Una vez leí una historia para
ejemplificar este punto:
Había una vez un campesino que tenía dos caballos para trabajar, los
cuales se escaparon por la noche y su vecino le dijo: Que mala suerte, perdiste
tus dos caballos que eran tu sustento.
El campesino le dijo: Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?
Al día siguiente los caballos regresaron acompañados de 5 caballos
salvajes. El vecino le dijo: Que buena suerte, ahora tienes 7 caballos sin
haber invertido nada.
El campesino le dijo: Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?
El hijo del campesino montaba los caballos salvajes para domesticarlos
y uno de ellos lo botó bruscamente y el muchacho se fracturó la pierna. El
vecino le dijo: Que mala suerte, tu único hijo el que te ayudaba.
El campesino le dijo: Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?
Al día siguiente llegó al lugar la milicia, reclutando a los jóvenes para la
guerra. Al ver al hijo del campesino no lo tomaron en cuenta por la pierna
fracturada y se llevaron al hijo del vecino. Este dijo: Que buena suerte
tuviste vecino, no se llevaron a tu hijo y al mío sí.
El campesino le dijo: Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?
No sabemos que acontecimientos
sucederán en el futuro por ello solo podemos vivir y disfrutar el presente con
confianza en la vida. Tampoco podemos cambiar el pasado, por ello no es saludable
revivir permanentemente los momentos dolorosos.
La vida no es injusta, la vida
solo es. Aprende a ser con ella.

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