“Un día desperté y vi que a mi lado todos dormían”
No recuerdo de quien es esta
frase pero describe muy bien lo que siento.
Cuando desperté me sentí sola,
pero fuerte.
Cuando estaba dormida estaba
acompañada, pero era débil.
¿Dónde quiero estar?
Prefiero sentirme fuerte, aunque
me sienta sola.
Poco a poco me fui dando cuenta
que no puedo zarandear a la gente para que despierte, cada quien tiene su
momento. Así como yo me desperté sola, todos tienen derecho a despertarse
solos, cuando su interior se los grite, cuando descubran que no son el
personaje que creen ser.
Mientras tanto yo, seguiré
batallando con mi cementerio, con mis creencias heredadas.
Ser honesta conmigo misma da
miedo, a veces me siento perdida, a veces no sé… ¿Por qué pienso como pienso? ¿Por
qué tengo miedo? No tiene sentido que tenga tanto miedo.
He aprendido a contemplar mi
miedo, a ser consciente en el preciso momento que me invade.
Instintivamente la veo a mi
izquierda, se parece a una masa, a un bloque que se intimida cuando la miro (la
siento mujer). Nunca antes había hecho eso y se siente muy bien.
Mi miedo se parece a los
personajes de John Nash, el de Una Mente Maravillosa, cuando no les haces caso
ya no te invaden, ya no te gritan que están allí, simplemente se quedan a un lado
callados, viéndote ser.
Ojo, que si un día decides
abrirle la puerta y dejarla entrar, tomarán el control, por lo tanto ser consciente
y estar alerta es una tarea permanente.
Este proceso se vive en silencio,
no decirle a nadie. Las palabras no van a servir de mucho.
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