sábado, 12 de agosto de 2017

Gracias, pero no

¿Alguna vez te ha pasado que crees que el otro es el culpable de todo lo que sientes? ¿Alguna vez?
“Mi esposo no dijo lo que yo quería que dijera”
“Mi jefe no me sonrió cuando pasó por mi lado?
“Mi hijo no obtuvo el 1er puesto”
“Mi novio no me respondió el WhatsApp rápidamente”

Ante todas estas situaciones estamos enojados porque el otro no actuó como hubiéramos querido.
¿Por qué queremos tenerlo todo bajo control? y si no lo tenemos convulsionamos y poco falta para que nos salga baba y terminemos desmayados.

Todas estas actitudes agotan el alma y pensamos que es normal actuar así, total, todo mundo lo hace y si todo mundo lo hace debe ser lo correcto.

La mayoría no siempre tiene la razón, por mayoría de votos crucificaron a Jesús. Por mayoría de votos se pensaba que la tierra era plana. Por mayoría de votos las personas de raza negra eran inferiores, por poco hijos del diablo.
Cuando uno se sale del molde lo tildan de loco y se molestan porque piensas diferente.

¿Por qué se molesta la gente?
Porque no quieren analizar la posibilidad de que todo lo que creía cierto, no lo es. ¡Qué espantoso! ¿Dejar de ser quién soy? Y si no soy quien soy, ¿entonces quién soy?
Esas son preguntas que dan miedo, sobre todo si lo que creías ser no te gustaba, entonces ya estamos fregados.

El culpar a los demás por nuestros sentimientos es una actitud muy cómoda, muy simplona.
Si el otro es culpable de cómo te sientes, le diste todo el poder sobre ti y eso te vuelve dependiente.
He sido dependiente toda mi vida, recién empiezo a ser consciente que soy responsable de lo que siento ante cualquier situación. Es difícil créanme, son décadas actuando de una forma y cambiar toma su tiempo. Y más tiempo tomará si no podas a las personas que cariñosamente te dicen que estás equivocada.  

Por lo tanto empezaré a transformar frases:
“No estás siendo realista” por “la realidad la crea cada quien”
“Eso ocurre en tu mundo paralelo” por “Exacto, existen mundos paralelos”
“El mundo no va a cambiar porque tu cambias” por “quítale el “no”


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