La vida me ha puesto una prueba
estos días. Una prueba de fe, de resistencia, ha puesto a prueba mi confianza.
En el primer tiempo del juego estaba
perdiendo por goleada. Me perdí en la desconfianza y un día me eché a llorar.
En ese momento me dije: ¿Qué estás haciendo?
Me limpié la cara y me dibujé una
sonrisa que aunque no era del todo original me mantendría en pie y serviría para
engañar al entorno.
Con el paso de los días esa falsa
sonrisa se convirtió en real porque las cosas empezaron a mejorar. Mi confianza
en la vida subía, salía el sol para mí aunque estábamos a 16°.
Emprender un nuevo negocio no es
nada fácil, llegan momentos buenos, malos y recontra malos.
Yo acabo de pasar por este último
momento y he comprendido que de todas las etapas se obtiene un aprendizaje.
Los momentos buenos te ilusionan
y te animan a seguir.
Los momentos malos te enseñan a tener
esperanza y confiar.
Los momentos recontra malos pueden
sacar la peor parte de ti pero finalmente te das cuenta que peor que ese
momento no vas a estar. Así que a partir de allí el camino solo es para arriba,
otra vez.
Puede sonar a cliché, pero en
serio todo pasa, mientras
mantengamos la fe y la alegría a nuestro alrededor empiezan a ocurrir milagros.
Los milagros no son eventos
paranormales que ocurren en año bisiesto. Los milagros son las cosas que pasan
que jamás hubieras imaginado o que veías como imposibilidades.
Milagro es que el dueño de la
casa donde vives comprenda que no puedas pagar porque él ha pasado por la misma
situación.
Milagro es que estés pagando una
junta y que un miembro se retire, adelantando tu pago para esa semana.
Milagro es que el entorno se
entere de tu situación y te inviten un
postre o te paguen el almuerzo.
Milagro es que Facebook te regale
un cupón de 30 dólares para promocionar tu marca, sin motivo aparente.
Este es el segundo tiempo del
partido. Todas estas son cosas reales que me han pasado. Soy testigo de milagros diariamente y
esos milagros son deseos inconscientes que he tenido. Y si los pequeños deseos
que pido se cumplen, ¿Por qué los deseos más grandes no se podrían cumplir? Solo
basta con que te creas que eres grande y mantener la alegría a pesar que las
cosas se estén derrumbando. No es fácil al principio pero todo aquello que
haces todos los días repetidamente se convierte en hábito. Mírate, escúchate
cuando hablas, que tipo de mensaje es el que das, eso que eres, atraerás.
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