domingo, 27 de agosto de 2017

Milagros

La vida me ha puesto una prueba estos días. Una prueba de fe, de resistencia, ha puesto a prueba mi confianza.

En el primer tiempo del juego estaba perdiendo por goleada. Me perdí en la desconfianza y un día me eché a llorar. En ese momento me dije: ¿Qué estás haciendo?
Me limpié la cara y me dibujé una sonrisa que aunque no era del todo original me mantendría en pie y serviría para engañar al entorno.

Con el paso de los días esa falsa sonrisa se convirtió en real porque las cosas empezaron a mejorar. Mi confianza en la vida subía, salía el sol para mí aunque estábamos a 16°.
Emprender un nuevo negocio no es nada fácil, llegan momentos buenos, malos y recontra malos.
Yo acabo de pasar por este último momento y he comprendido que de todas las etapas se obtiene un aprendizaje.

Los momentos buenos te ilusionan y te animan a seguir.
Los momentos malos te enseñan a tener esperanza y confiar.
Los momentos recontra malos pueden sacar la peor parte de ti pero finalmente te das cuenta que peor que ese momento no vas a estar. Así que a partir de allí el camino solo es para arriba, otra vez.

Puede sonar a cliché, pero en serio todo pasa, mientras mantengamos la fe y la alegría a nuestro alrededor empiezan a ocurrir milagros.

Los milagros no son eventos paranormales que ocurren en año bisiesto. Los milagros son las cosas que pasan que jamás hubieras imaginado o que veías como imposibilidades.

Milagro es que el dueño de la casa donde vives comprenda que no puedas pagar porque él ha pasado por la misma situación.
Milagro es que estés pagando una junta y que un miembro se retire, adelantando tu pago para esa semana.
Milagro es que el entorno se entere de tu situación  y te inviten un postre o te paguen el almuerzo.
Milagro es que Facebook te regale un cupón de 30 dólares para promocionar tu marca, sin motivo aparente.

Este es el segundo tiempo del partido. Todas estas son cosas reales que me han  pasado. Soy testigo de milagros diariamente y esos milagros son deseos inconscientes que he tenido. Y si los pequeños deseos que pido se cumplen, ¿Por qué los deseos más grandes no se podrían cumplir? Solo basta con que te creas que eres grande y mantener la alegría a pesar que las cosas se estén derrumbando. No es fácil al principio pero todo aquello que haces todos los días repetidamente se convierte en hábito. Mírate, escúchate cuando hablas, que tipo de mensaje es el que das, eso que eres, atraerás. 

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